sábado, 18 de febrero de 2012

My Mecha Brother: Capítulo 1

La lluvia de hojas secas de álamo tapaban mi visión de un oscuro cielo cargado de nubes humeantes. El otoño había traído los temporales típicos de la estación, y yo seguía acostado en el fango.

El patio, hasta hace escasos minutos, era un corrillo de vítores al cabecilla de un grupo de tres chicos que me hacían la vida imposible. Ron, y sus colegas Johnny y Booby, me golpearon una vez más y me dejaron tirado aquí. ¿La causa? caerles mal, supongo...

Ha sido así todos los días en este mes en el cual he entrado en el instituto. ¿Amigos? Todos apoyan al fuerte con tal de que no les haga daño...No confío en nadie.
Algunos...corrijo, una chica llamada Lilly dice que hable con los profesores o con el director, ¿para qué? una reprimenda y más golpes y más intensos.

Me senté en el lodo y me sequé un hilillo de sangre que paseaba por mi labio superior, era hora de volver a casa. Me incorporé y eché a andar por las frías calles del distrito norte.

Una combustión del fuego que ardía en mi pecho con el oxígeno frío del aire explotó en mi interior y me hizo tiritar. Cojeaba, mi pierna derecha estaba magullada de la continua rutina de ser un saco de boxeo.
Suspiré e intenté pensar en otra cosa, era viernes...tendría dos días de relativa libertad.

Mi casa se mostraba ante mis ojos, me paré un momento en la entrada y me giré hacia atrás para ver el pequeño jardín. El haya que daba sombra al viejo tobogán que construyó mi padre, estaba cada vez más inclinado y daba la sensación quebradiza de que caería en cualquier instante. La caseta de mi perro Toby, al que tuvimos que dar a mi tía Lucy porque mi madre le daba alergia, estaba a su lado. Añoro a ese pastor alemán.

Una nube de recuerdos infantiles formaba un ente que me ofrecía su mano para escapar lejos de este mundo. La ignoré y entré en casa.

-¡Hola. Adam! - mi madre sintió mi presencia pero estaba absorta recogiendo los bártulos para ir a trabajar. Era cirujana.
-Hijo tienes la comida en el microondas, y la cena en el congelador-no paraba su verborrea diaria que tenía memorizada en mi cabeza.
-Sí, mamá-repuse
-Tu padre está de viaje de negocios de nuevo, no vendrá hasta la semana que viene-por fin se dió la vuelta y me miró-¿que te ha pasado, Adam?
-Nada-mentí.
-Debes contarmelo hijo, ¿qué..-un pitido incesante empezó a sonar, era el busca-Vaya..ya me lo contarás Adam, debo irme.
-Adios máma-suspiré, nunca tiene tiempo.

Cerró la puerta con llave y un sonido de motor indicaba su ágil marcha al hospital, yo mientras tanto fuí a darme un baño, la ropa me pesaba debido al barro.

Estaba a punto de entrar cuando oí algo en el garaje que estaba en la sala de al lado del cuarto de baño. Temeroso, me quede inmóvil esperando algún indicio para huir.
De repente, un haz de luz apareció de aquel lugar, una luz roja como un láser apuntaba hacia el techo.

Me asaltaba una curiosidad que descendió hacia mis pies y me obligó a andar. La puerta del garaje estaba entreabierta y se divisaba la luz por la pequeña franja. Como una marioneta manejada por un personaje invisible, mi mano se alzó y se enroscó en el pomo de la puerta.

Abrí lentamente como si fuera una bomba a punto de estallar. Me dispuse a entrar.

1 comentario:

  1. Maldito! Por qué escribes tan jodidamente bien?! Es impresionante. Me deja con toda la intriga!

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