martes, 21 de febrero de 2012

Calaveras a Estribor ~Capítulo 4: Vuelta al orígen

El Laponte llevaba tres meses de travesía y el clima le acompañó en su paso por el océano Atlántico. Las costas cristalinas del Caribe se encontraban a la vista, hecho que se mostraba en el ánimo de los hombres del barco.

-¡Tortuga a la vista, muchachos!-el vigía desde su puesto de mando dió la buena noticia, la pequeña pero poblado isla de "Tortuga" se extendía por una bahía de aguas tranquilas.
A pesar de la aparente calma, dicha isla era un hervidero de alcohol, peleas, y de todo ser temible de los mares en busca de tripulación, reparaciones en su barco o simplemente beber del ron más puro de todo el mundo conocido.

-Avisaré al capitán-comentó Carlitos, que se dirigió al camarote, pero justo antes de abrir el portón de madera, escuchó dos voces y esperó.

 Dos hombres conversaban alejados del jolgorio exterior en cubierta.
-¡Vamos capitán! Todo el mundo sabe que se separó del grupo en la capital...nadie lo vió en el asalto de la casa de la Contratación-reclamó James con mirada desafiante, aunque estremecido por su receptor dirigió su vista al suelo.
-¡SILENCIO! No tienes pruebas de que haya conseguido ese inverosímil objeto ¿verdad?-sonrió con malicia Quimera-Ya habeis conseguido vuestro objetivo de ganar dinero fácil, venderemos las especias y repartiremos el oro robado...lo demás son sueños infundandos por idiotas.

James enfurecido se dió la vuelta y salió de la sala emitiendo un gesto sonoro de chasqueo al ver a Carlitos asomado escuchando.
-Pasa, muchacho-el capitán le ordenó.
-Señor, hemos llegado al puerto-respondió al instante.
-Bien, podeis salir, en tres días preveo que estará el barco reparado y podremos navegar de nuevo.
-Sí, capitán.

Todos los hombres partieron a la taberna más cercana al puerto, los gritos de la fiesta llegaban a los oídos de toda la isla. Mientras Quimera fue a ver a su viejo amigo Nicolás, un chico moreno de familia esclava que era un experto en ingeniería naval.
-Nico,¿estará preparado el barco en tres días?
-Lo más seguro, tiene daños pero no son estructurales...-cambió de tema repentinamente-¿vas a ir a vender especias en el norte?, son la mayoría nativos no venderás mucho.
-Tengo contactos con el oficial de un carguero francés, un mercader corrupto que pagará bien por material fresco castellano.
-Podría ser una trampa de los españoles- su buena relación con Quimera era evidente.
-Es posible, pero me encanta un buen combate-la visión de la lucha se le perpetraba en la mente.
-No lo dudo-ironizó Nico sonriendo y señalando la parte destrozada del Laponte.

Una vez realizada la visita a su particular amigo, Quimera fue a la taberna donde se encontraba su tripulación. El ron corría por el pegajoso suelo de todo el recinto, y por las gargantas de los piratas. Música a todo volumen y canciones etílicas daban al bar una alegre imagen.

Quimera se sentó solo en una esquina de la barra y pidió ron. El dorado líquido rozó su lengua y le profirió un calor envolvente que le sumergió en un vacío mental. Sus preocupaciones cesaban temporalmente.

La tranquilidad duró poco, un suceso le hizo apartar la mirada de la jarra de cristal, uno de sus hombres cayó en el suelo atravesado por dos espadas en la garganta.
Todos los hombres apuntaron con sus armas al causante, un semblante que acongojó al capitán habló a viva voz.
-¡No pienso permitir que ningún cerdo pirata me vuelva a tocar!, ¡Puedo con todos vosotros!-era una joven dispuesta a atacar.

3 comentarios:

  1. Leo tarde, pero leo. Y no me cansaré nunca de decir lo muchísimo que me encanta cómo escribes. Deberías plantearte contactar con una editorial. Completamente en serio. Yo compraría un libro tuyo sin pensarlo <3

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  2. No creo que me aceptaran una historia tan simple xD

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