lunes, 6 de febrero de 2012

Calaveras a Estribor ~Capítulo 2: Asalto (I)

Los cañones empezaron su particular sinfonía ilimitada con dos directores y distintas partituras.

-¡Acabemos con ésto, rápidamente!-Quimera sacó su espada resplandeciente y señaló al enemigo.

Los barcos intentaban evitar el fuego enemigo, pero por desgracia para los españoles, el Laponte era más ágil y la puntería era su especialidad. Igualmente el secreto de dicho barco residía en los cañones, pequeños y de potencia limitada, pero a tardaban poco en recargar y necesitaban menos hombres para dicha tarea...Podría decirse que la constancia de su ataque era infinita.

-¡Maldita sea!-espetó el capitán Mendoza-¡No paran de disparar, es una locura!
-¡Señor, nuestros cañones de la parte posterior han sido inutilizados...debemos..ARGHHH!-Un cañón acertó al trinquete que cayó llevándose consigo varias almas españolas y resquebrajando parte de la estructura central del Santa Lucía.
-¡Es imposible, si tenemos más potencia de fuego!-El capitán palidecía.




El Laponte viraba y se acercaba frontalmente en acto suicida hacia el Santa Lucía, el choque de los barcos era inminente.
-¿Pero que se proponen?-Mendoza se sorprendió-¡Rápido, atacad a la proa!

Varios disparos hicieron daño al navío pirata pero no frenaron su empeño en embestir contra el lateral del galeón de la Armada.El ruído del choque fue atroz; el Laponte había cumplido su objetivo.
-¡Encallaron en las rocas!-Quimera mostró un gesto de superioridad y gritó-¡Al abordaje!
Él se lanzó primero hacia el Santa Lucía y su tripulación saltó detrás de él.

En ese instante se produjo una lucha de ambos bandos generada en toda la cubierta. Los metales afilaban el aire con los movimientos apresurados por la muerte del contrario. La habilidad no bastaba, ya que las bajas españolas eran incontables mientras que las de los piratas se numeraban con los dedos de una sola mano..el factor sorpresa estaba venciendo.

Quimera avanzaba entre la multitud, sin apenas percatarse de la sangría producida. Buscaba una cara que conocía bien, y los demás eran escoria en su fría mente, no era necesario manchar sus manos con otros antes que con aquel bastardo al que buscaba.

Y en ese momento:
-¿Me buscabas, inútil?-desafió la sombra que tenía a su espalda desenvainando la hoja de su espada. En el mago relucía la bandera de Castilla, su metal forjado en las herrerías del Estado era envidiable.
-Como en lso viejos tiempos...-se dió la vuelta Quimera e ironizó-..siempre apareces por la espalda, padre.

Capitán Mendoza contra Capitán Quimera, padre contra hijo, la función acababa de empezar.

3 comentarios:

  1. A mi me dejaste con la intriga casi una semana y a esta gente le pones los dos seguidos.... ya veo lo que me quieres ¬¬ xDD Esta genial :3

    ResponderEliminar
  2. Y lo que mas odio no es que me dejes con la intriga, que también, sino que no has avisado de que esto estaba avanzando! Y yo pensando que te habías atascado en la introducción! Maldito! >.<
    Sublime, escribes de maravilla.

    ResponderEliminar
  3. La verdad que lo de la intriga lo hago queriendo JOJO, soy malvado

    ResponderEliminar